N.deA: Si ya las prácticas sexuales con un vampiro se terciaban chungas, sobre todo en esos días del mes (por eso de que les gusta la sangre, puaj), montártelo con un licántropo (aparte de considerarse zoofilia) es mucho más peligroso, sobre todo en las "románticas" noches de Luna Llena.
Últimos Comentarios
miércoles, 24 de junio de 2009
Si ya con Edward era chungo...
N.deA: Si ya las prácticas sexuales con un vampiro se terciaban chungas, sobre todo en esos días del mes (por eso de que les gusta la sangre, puaj), montártelo con un licántropo (aparte de considerarse zoofilia) es mucho más peligroso, sobre todo en las "románticas" noches de Luna Llena.
miércoles, 17 de junio de 2009
Llámale X (VIII)
Capítulo VIII – Ese oscuro objeto de deseo
-Hola, Marta...
-¿Quién eres? –me apresuro a interrumpir.
La silueta se acerca hacia mí y de entre el vapor surge Carlos, ataviado con una camiseta surfera bastante apretada y un bañador pirata.
-Tranquila, soy Carlos. Venía a hablar contigo porque no dejo de pensar en lo del otro día, y al subir por la escalera te he oído en el baño y pensé que te pasaba algo malo, pero al acercarme a la puerta ví que estaba ligeramente equivocado…
-¿Cuanto tiempo llevas ahí, espiándome?
-El suficiente como para querer entrar.
Al verme descubierta por Carlos noté como me empezaba a ruborizar y un escalofrío recorrió mis entrañas. Estábamos los dos de pie en el baño y no pude evitar desviar mi mirada hacia su paquete. Su enorme polla podía vislumbrarse en relieve dentro de su bañador. Carlos estaba a tono y saber que mi escenita le había provocado aquella erección me ponía muy pero que muy caliente. Además la humedad del ambiente había empapado su camiseta y podía verse el contorno de sus trabajados abdominales. Mi corazón empezaba a acelerarse.
Me acerqué a él y con voz juguetona le susurré:
-¿Y te ha gustado lo que has visto?
-Ya lo creo, pero me gusta más lo que veo ahora, que la mampara dejaba bastante a la imaginación.
-Y veo que no eres el único al que le ha gustado… -sonreí mientras señalaba hacia su entrepierna.
-Jejeje… Sí, a ésta le han entrado ganas de jugar.
-¿Y por qué no te quitas el bañador y así jugamos todos?
Carlos no lo dudó demasiado
-¿Y por qué no me lo quitas tú?
-Ya veo por donde vas…
En seguida me di cuenta de que Carlos quería que soltase la toalla que tapaba mi escultural cuerpo, moteado por todas partes por pequeñas gotas de agua. Así que solté la toalla, y aunque en un principio mis enormes tetas lograron sujetarla por un instante, aquella pieza de algodón terminó por deslizarse de mis pechos, dejándome totalmente desnuda frente a Carlos.
-Creo que llevas demasiada ropa puesta… –bromeé mientras me arrodillaba sobre la toalla que había quedado dispuesta graciosamente a sus pies.
Comencé a desabrochar el lazo que todavía sujetaba el bañador de Carlos y pude notar como su miembro palpitaba con la excitación. Llevé mis manos a su turgente trasero y tiré de la prenda con delicadeza para que ésta fuese bajando lentamente y así dejar a la vista, muy poco a poco, el recortado vello púbico del novio de mi hermana.
Carlos se llevó las manos a la base de su camiseta y tiró de ella hacia arriba, dejando su trabajado torso al desnudo, como en aquel anuncio de Coca-Cola Light.
Aún de rodillas y ante aquella imagen celestial, alcé mis manos hacia sus pezones, para regodearme en mi suerte al deslizarlas desde su pecho hacia la cintura, repasando con mis dedos la silueta de sus abdominales. Descendí y descendí hasta que alcancé de nuevo la goma del bañador, para terminar de retirarlo muy lentamente y dejar al aire aquel enorme miembro en erección, justo a la altura de mi rostro.
Agarré con mi mano derecha aquella parte de su escultural cuerpo y comencé a deslizar sus pieles de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo, mientras él desde las alturas contemplaba el espectáculo. La erección era tal que, al deslizar mis jugosos labios sobre él, noté en mi cara cómo su pene desprendía calor. Repasé con la punta de mi lengua la base de su falo y comencé a recorrerlo en dirección a su glande por su parte inferior, para terminar besando la rosada punta de su capullo.
Le miré a los ojos y comencé a introducirme su dulce polla en la boca, humedeciéndola con mi saliva, saboreándola en toda su extensión. Comencé a mover mi cabeza de delante a atrás para que, al introducirla y sacarla, notase el roce de mis labios; al principio despacito, pero cada vez más rápido.
Visiblemente alterado por mi mamada, Carlos extendió su mano entre los rizos de mi cabeza y acompañó con una leve presión los movimientos de mi cabeza, invitándome a que cada vez introdujese una cantidad mayor en mi boca. Así lo hice, hasta que con la boca abierta del todo, y la práctica totalidad de su pene en mi boca, la punta de mi nariz rozó con el leve vello que manaba de su cintura.
Mientras seguía chupando aquél don que Carlos tenía entre sus piernas, descendí mi mano izquierda hacia mi rajita y pude comprobar como mis fluídos empapaban mi sexo. Viéndome preparada para invitar a Carlos a entrar dentro de mí, me levanté de mi posición sin dejar de pajearle, a la vez que lamía su torso con mi lengua.
Cuando mis ojos, llenos de vicio, se cruzaron con los suyos, giré media vuelta delante de él y colocando su miembro entre mis nalgas, me apoyé en el lavabo.
Carlos agarró su polla y la deslizó varias veces entre mis nalgas, para finalmente colocarla en la entrada de mi rajita. Noté como suavemente la punta de su verga se introducía dentro de mí, como volvía a salir y cómo al volver a entrar lo hizo bien acompañada, hasta el fondo.
Un leve gemido de placer surgió de mis labios, para transformarse en vaho en la superficie del espejo de aquel baño lleno de lujuria.
Me agarró por la cintura y la introdujo hasta el fondo del todo. Pude notar como su capullo recorría toda mi vagina y terminaba rozando arriba del todo, donde mi cuerpo no daba más. Mis pezones se endurecieron de golpe al tocar la fría cerámica del lavabo al inclinarme para intentar que entrase todavía un poquito más dentro de mí. Aquella desconocida sensación de placer me volvió loca.
Comencé a moverme para indicarle el ritmo que quería y él supo entenderlo y comenzó a follarme como nunca antes lo había hecho nadie. Al verme desbocada, sólo una palabra salía de mi boca:
-Más, más, más…
-¿Quieres más? –preguntó Carlos.
-Sí… -musité
-Chúpame este dedo –dijo ofreciéndome su pulgar derecho.
Comencé a chuparle su pulgar como antes lo había hecho con su polla, succionándolo con energía, lamiéndolo. Con cuidado, Carlos retiró su dedo de mi boca y volvió a sujetarme por la cintura para cambiar a un ritmo más lento. Mientras seguía penetrándome, dirigió su pulgar hacia mi culo y lo introdujo deslizándolo poco a poco. Aquella sensación me recordó a Luis y a su atrevimiento en el cine días atrás, y mi cuerpo estalló en un orgasmo que recorrió todo mi cuerpo como una descarga eléctrica, desde la cabeza a los pies.
Carlos siguió moviéndome a pesar de que yo había perdido el control sobre mi cuerpo, y empezó a meter y sacar el pulgar de mi culo, sin parar de follarme. Aquello me estaba sobrepasando.
Sorpresivamente, Carlos sacó su polla empapada de mi agujerito y su dedo de mi “otro” agujerito y comentó:
-Marta, voy a correrme en tu culo.
Yo creía que se refería a eyacular en mis nalgas, así que accedí, pues nunca lo habían hecho y a mí me gustaba que se corriesen en mis tetas. Pero Carlos tenía otros planes…
Apoyó su cipote en la entrada de mi dilatado ano, y poco a poco fue introduciéndolo. Aquello me cogió por sorpresa, pero con toda la excitación del anterior orgasmo no pude reaccionar a tiempo para evitarlo.
Suavemente, empezó a follarme por el culo, a la vez que con sus manos me sujetaba por la cintura y se ayudaba para metérmela cada vez más y más adentro. Entre mi saliva y los jugos de mi coñito, al poco tiempo aquello empezó a ir como la seda y notaba como su polla se deslizaba sin problemas dentro de mi ano.
Carlos deslizó sus manos desde mi cintura hacia mis pechos y me incorporó, todavía con su miembro dentro de mí. Acertó a sentarse en el borde de la bañera, que estaba situada enfrente del lavabo y solicitó:
-Marta, quiero que botes encima de mí hasta que me corra.
-Vale… -susurré jadeando.
Arqueé mis piernas, apoyé mis pies en el suelo y comencé a moverme arriba y abajo, cabalgando con mi culito sobre su polla. Desde allí arriba podía vernos a los dos en el espejo del baño. Pude verme con las piernas abiertas de par en par, ver como mis tetas botaban con el vaivén y como mis rizos flotaban en el aire.
Ya faltaba poco, noté como Carlos empezaba a tensarse y cogí sus manos y las coloqué sobre mis pechos, para que me agarrase las tetas en el momento de su orgasmo.
-Me voy, me voy… -gimió Carlos
-Vengaaaaaa… -le animé
-¡¿Lo notas, lo notas?!
-Síiiiii…
Carlos explotó dentro de mi culo. Pude notar como su esperma caliente me rellenaba. De la impresión me agarré a sus piernas e introduje todo lo que pude su polla dentro de mí y apreté mi culito para que no se saliese.
Pude notar como se corría, como su enorme verga palpitaba dentro de mí a la vez que expulsaba todo su jugo. Una, dos, hasta tres veces pude notarlo. Su miembro se quedó allí, dentro de mi culo, hasta que no quedó ni una sola gota en él.
Carlos me abrazó agarrando mis enormes tetazas, llevó mi espalda contra su pecho y suspiró. Allí nos quedamos durante unos instantes, con nuestros cuerpos totalmente sudados y exhaustos. Nos miramos, nos sonreímos satisfechos y nos metimos los dos juntos a darnos una refrescante ducha de recompensa por aquel impresionante polvo.
sábado, 14 de febrero de 2009
SingStar Queen
A pesar de mi mal humor y malestar general, no puedo dejar de reseñar en este blog el lanzamiento de un juego que marcará un antes y un después en la vida de mis vecinos.
Desde pequeño he oído las canciones de Queen en el coche, chapurreándolas al más puro estilo "Spanglish", y siempre ha estado entre mis discos favoritos de todos los tiempos el Greatest Hits I. Ni que decir tiene que mi canción favorita (y posiblemente la mejor canción del siglo XX) es "Bohemian Rhapsody".
Pero no todo podía ser bueno, el juego sólo va a salir en Reino Unido, EEUU, Alemania y Australia el 17 de Marzo. Me pregunto si será legal el bajarse una copia de seguridad de internet, ya que en nuestro país no está pensado el lanzamiento hasta no-se-sabe-cuando.
Ya para terminar os dejo la lista de canciones tanto de PS2 y PS3:
PlayStation 2
- Another One Bites the Dust
- Bicycle Race
- Bohemian Rhapsody
- Breakthru
- Crazy Little Thing Called Love
- Don't Stop Me Now
- Fat Bottomed Girls
- I Want It All
- I Want to Break Free
- Innuendo
- One Vision
- Play the Game
- Somebody to Love
- These are the Days of our Lives
- Tie your Mother Down
- Under Pressure
- We are the Champions
- We Will Rock You
- Who Wants to Live Forever
- You're My Best Friend
PlayStation 3 (además de las anteriores)
- A Kind of Magic
- Hammer to Fall
- Killer Queen
- Radio Ga Ga
- The Show Must Go On
Un Enamorado Saludo a todos!!!
sábado, 29 de noviembre de 2008
Tratamiento de los quistes aracnoideos intracraneales
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO DE LOS QUISTES ARACNOIDEOS INTRACRANEALES
Tutor: Dr. Miguel Gelabert González
Introducción:
Los quistes aracnoideos son formaciones anómalas de la aracnoides que se desarrollan cuando ésta se desdobla en dos capas durante el desarrollo del embrión. Entre las dos capas se forma una cavidad que se rellena con un líquido incoloro de composición semejante al LCR.
Estas cavidades se forman durante el desarrollo cerebral, hacia el tercer mes de gestación. Su tamaño puede variar y pueden comunicarse o no con el espacio subaracnoideo. Los quistes se producen por la formación de pequeños divertículos en la capa externa de la endomeninge en las que queda secuestrado el LCR. Al principio son de un tamaño diminuto, pero debido a la pulsación del LCR, estos pequeños divertículos irán creciendo poco a poco.
Existen cuatro mecanismos de crecimiento conocidos:
- Mecanismos valvulares: Como su nombre indica, son pequeñas aberturas en la pared del quiste que permiten la entrada de LCR durante el latido arterial, colapsándose a continuación, de la misma forma que funciona una válvula. Se puede apreciar fácilmente por endoscopia.
- Ondas de presión venosa: El volumen del quiste puede verse incrementado por ondas de presión venosa transmitidas a través del LCR durante maniobras de Valsalva.
- Mecanismos de secreción activa desde las paredes del quiste: Se ha demostrado mediante estudios citoquímicos, en los que se aprecia la actividad de
- Procesos de ósmosis: Por ósmosis o procesos de filtración similares a los que ocurren a nivel de las granulaciones de Paccioni.
Estos quistes son de localización variable, aunque se encuentran preferentemente y por orden de frecuencia en la cisura de Silvio (50%), el ángulo ponto-cerebeloso (10%), la cisterna cuadrigémina (10%), la cisterna supraselar (10%), la fosa posterior (10%) y también, aunque en menor medida, en la cisura interhemisférica, la convexidad cerebral, la cisterna interpeduncular y el vérmis.
Clínica de los quistes aracnoideos:
Dependiendo de la zona de formación, los quistes presentan una sintomatología dispar y pueden aparecen en edades distintas. Es decir, es más probable encontrar un quiste en la cisura de Silvio en la infancia o en la adolescencia que en edades posteriores y, evidentemente, por su localización, dará una sintomatología distinta a un quiste que se presenta en la fosa posterior.
En resumen, la mayoría de los quistes son sintomáticos en la infancia y la clínica variará según la localización del mismo. Se puede diagnosticar su presencia por:
-Síntomas de aumento de la presión intracraneal: Tales como cefalea, náuseas, vómitos, etc. debido al efecto masa o por una hidrocefalia obstructiva.
-Crisis comiciales
-Deterioro súbito: Probablemente debido a hemorragias, en el caso de quistes de la fosa media (por la mayor posibilidad de ruptura de venas puente) o por ruptura del propio quiste.
-Protusión craneal
-Craneomegalia
-Hidrocefalia
-Signos neurológicos focales
-Alteraciones del comportamiento: Tales como demencia, pérdida de memoria, etc…
Diagnóstico:
-Mediante TAC:
Se aprecia una imagen quística extraparenquimatosa de bordes redondeados que no realzan, de densidad agua, y que no se modifica con contraste. El TAC es útil para evaluar el efecto masa, la existencia de hidrocefalia, ventrículomegalia y en un TAC con ventana ósea se puede valorar el adelgazamiento y remodelación del hueso próximo al quiste.
Clasificación por TAC de los Q.A: (Galassi et cols, 1982)
-Tipo I: pequeñas localizaciones biconvexas en la parte más externa de la cisura de Silvio. No presentan efecto masa. Se pueden ver pequeñas comunicaciones con el espacio subaracnoideo.
-Tipo II: envuelve la porción externa y media de la cisura de Silvio, adoptando una morfología rectangular y abriendo por completo la ínsula. Nulo o mínimo desplazamiento de la línea media. Se observa una comunicación parcial con el espacio subaracnoideo.
-Tipo III: envuelve completamente la cisura de Silvio. De morfología oval. Presenta un importante efecto masa desplazando la línea media. No hay comunicación con el espacio subaracnoideo o ésta es mínima.
-Mediante RMN:
Se aprecian masas intracraneales bien definidas que no realzan, con o sin efecto masa, con un contenido y señal semejante a la del LCR (Hipointensidad en T1 e Hiperintensidad en T2)
Se puede apreciar, si existe, la comunicación del quiste con el espacio subaracnoideo. Se puede usar para visualizar el comportamiento del flujo de LCR en su interior mediante estudios dinámicos de flujo de LCR.
-Mediante Ultrasonidos:
La ecografía fontanelar es un medio diagnóstico muy importante durante el primer año de vida, por ser una técnica no invasiva y porque la aparición de los Q.A. suele ser temprana. Esta técnica está limitada por el cierre de la fontanela anterior, lo cual ocurre a lo 9-18 meses. Cuando la fontanela es muy pequeña, no se puede utilizar.
En la interpretación se ve el quiste con un contenido de densidad semejante a la del LCR.
Tratamiento:
En los casos asintomáticos, aquellos que no desplazan estructuras de la línea media, no se interviene al paciente, aunque deben controlarse periódicamente mediante TAC.
En los casos que sí presentan síntomas, se tratan mediante cirugía, principalmente de tres formas:
- Por derivación cisto-peritoneal:
Se deriva el contenido del quiste mediante una válvula hacia el peritoneo, donde se reabsorbe el LCR. Esta técnica se practica en niños principalmente y también en quistes de gran tamaño. Las ventajas de este procedimiento son el bajo número de recidivas y su baja morbimortalidad. Las desventajas son que el paciente se hace shunt-dependiente y la posibilidad de que surjan hematomas o higromas subdurales, en el caso de que el drenaje se haga de manera muy rápida.
Para evitar esta última complicación existen varias soluciones. Se puede colocar una derivación sin válvula, instalar válvulas de diferentes presiones o, incluso, colocar válvulas de presión programable que nos permiten controlar el flujo de salida a través de la válvula sin necesidad de reintervenir ya que se controlan desde fuera. De esta manera el quiste se vacía poco a poco y facilita así la adaptación del cerebro.
-Por abordaje directo con exéresis de membranas y comunicación del quiste con el espacio subaracnoideo:
Se practica más en adultos, ya que al extraer la aracnoides que rodea el quiste, éste se va colapsando. Con esta técnica existe la posibilidad de recidivas y la necesidad de implantar una derivación ventricular post-quirúrgica.
-Por endoscopia:
jueves, 30 de octubre de 2008
Chiste de la semana: En el colegio me llaman Friki
Buenas!!!
Hoy estrenamos sección, y todo se lo debemos a Joaquín, el delegado de mi clase de 6º de Medicina, que en la cena de clase del miercoles soltó esta perla...
-Mamá, mamá, en el colegio me llaman Friki...
-¿Y tú que haces?
-Nada, me quito un punto de carisma
Es por ello que este chiste se convierte en el chiste de esta semana, y si te cruzas conmigo probablemente tendrás que oirlo.
Un Saludo!!
Prometo que el próximo artículo tendrá más chicha...
jueves, 16 de octubre de 2008
Llámale X (VII)
Capítulo 7 - Two much
Llevo todo el fin de semana sin dormir. Desde lo que pasó el viernes nada va a volver a ser igual. Por un lado, ya no me voy a tener que preocuparme por Sofía por haberle chupado la polla a su novio en el cine, pero eso no me supone ningún alivio.
¿Cómo le voy a decir a Sergio que le he puesto los cuernos con Luis y con Carlos en la misma noche? Sé que mi actitud es inexcusable, pero estábamos todos borrachos y fumados, no era dueña de mis actos. Vale, lo de aquella noche era por eso, pero ¿y todo lo anterior?
La cabeza me va a estallar… Y esta noche llega Sergio de Portosín. Ya me imagino la escena…
-“Hola cariño, ¿que tal te lo has pasado este fin de semana sin mí?
-“Fatal, Sergio. Me aburría tanto que me he fumado unos porros, me he emborrachado y me he follado a Luis y a Carlos delante de Sofía”
A veces la verdad resulta increíble. Si se lo suelto así, como quién no quiere la cosa, fijo que no se lo cree y hasta es posible que se ría y no tenga que hablar de ello nunca más. Pero no lo tengo muy claro, hay más partes implicadas en el asunto.
Sofía y Luis lo tienen fácil, no tienen que esconderse de nada, pero el novio de mi hermana y yo tenemos un marrón bastante importante. Lo mejor es hablarlo con Carlos personalmente, que él también es parte implicada.
No sé que hacer con mi vida, necesito relajarme un poco…
Lo mejor que puedo hacer es tomarme una larga ducha. Dejar que el agua caliente caiga sobre mi nuca y recorra mi espalda es una sensación de lo más placentera. Apoyar las manos y la cabeza en la pared, y dejar correr el agua mientras la habitación se va llenando de vaho. Levantar levemente la cabeza para que el chorro de agua riegue mi rostro y peine mis rizos hacia atrás mientras el resto de mi escultural cuerpo se empapa.
Un leve suspiro de alivio surge de mis labios. Con el agua corriendo, me inclino para alcanzar el bote de champú. Lo abro con cuidado y lo acerco a mi nariz para apreciar su aroma. Es un champú de hierbas afrodisíacas que usa mi hermana y que le deja un olor muy interesante en el pelo. Vierto un poco del gel en mi mano y comienzo a esparcirlo por mi cabeza a la vez que me masajeo el cuero cabelludo con la punta de mis dedos. No se a ti, pero a mí me encanta cuando voy al salón de belleza y me lavan la cabeza. Entre la música relajante, el olor de los cosméticos y el masaje, alguna vez me he llegado a quedar dormida del gusto.
El champú empieza a hacer efecto y quiero que esa sensación agradable de mi cabeza recorra todo mi cuerpo. Con las manos aún llenas de espuma, voy acariciándome la nuca y el cuello y voy dirigiendo mis manos hacia mis húmedos senos. Comienzo a sentir el aroma del gel brotando de mi pecho, quiero más. Un escalofrío recorre mi espalda y mis rosados pezones se hacen cada vez más pequeños, a la vez que se empiezan a endurecer. La piel de mis pechos empieza a ponerse de gallina, mientras que con mis manos no dejo de masajearlos. Con la punta de mis dedos, jugueteo con mis nerviosos pezones y noto como la temperatura comienza a subir de verdad. El agua ya no está tan caliente, y sin dejar de masajearme mi pecho izquierdo, mi mano derecha desciende disimuladamente hacia el ombligo, donde me detengo durante un instante, aunque continuar el descenso se hace inevitable.
Casi llegando a su destino, noto el incipiente vello surgir casi llegando a mi entrepierna. El tacto agradable del pelo muy corto en mis dedos, hace que mi entrepierna se encienda y empiece a humedecerse, aunque mucho me temo que el agua de la ducha no tiene nada que ver con ello.
De repente alcanzo graciosamente el tallo de mi clítoris, sensiblemente hinchado por la excitación, aunque todavía está escondido debajo de su capuchón. Con mi dedo corazón empiezo a hacer círculos sobre la base de mi botoncito, lo cual me produce una agradable sensación de placer. Con mi mano izquierda, insisto en pellizcarme levemente el pezón de mi pecho izquierdo para que la excitación se duplique. Con mi mano derecha sigo rozándome ahí, donde más me gusta.
Con los dedos índice y anular, separo mis labios y desciendo el dedo corazón casi hasta la entrada de mi agujerito, para empaparlo con mis jugos, para humedecerlo bien, pues lo mejor está todavía por llegar.
Con los tres dedos de mi mano derecha y una leve presión, retiro la capucha de mi botoncito del placer, quedando así expuesto a mis deseos más febriles. Con mi dedo corazón empapado, comienzo a acariciar suavemente la cabeza de mi clítoris en círculos ejerciendo una leve presión, y una sensación de placer intenso me recorre de los pies a la cabeza. Me retuerzo del gusto, pero necesito más. Empiezo a frotarme enérgicamente mi bultito de izquierda a derecha con los tres dedos empapados y otro suspiro emerge de mi boca, aunque esta vez es de placer, mucho placer.
Comienzo a frotarme más y más rápido y noto como una bomba de buenas vibraciones empieza a armarse en mi interior. Con la mano de mi pecho, descuelgo el teléfono de la ducha y lo dirijo a mi entrepierna, para que el chorro de agua continúe por mí el trabajo con mi clítoris. La sensación de las múltiples gotas de agua a presión masajeando mi botoncito, me produce tanto placer que comienzo a doblarme hacia delante y noto que empiezo a perder la fuerza en mis rodillas.
Ante tanta excitación, decido recostarme con mi cuerpo todavía enjabonado en la bañera.
Noto el tacto de la cerámica caliente en mi espalda y el efluvio afrodisíaco del champú confunde mi olfato y nubla mi sentido. Ante mí, aprecio mis tetazas enjabonadas con los pezones como puntas de lanza. Entre ellas, un poquito más abajo, veo y siento el chorro de agua aplicado en mi clítoris, dándome un placer sin igual.
Pero todavía tengo mi mano derecha libre.
Me introduzco dos dedos en la boca y comienzo a chuparlos suavemente, como si fuesen una polla que todavía no está dura del todo. La imaginación hace el resto. El tacto rugoso de mi lengua en mis dedos me excita más y más. Ya siento que me falta poquito para explotar. Sólo un último empujoncito.
Saco mis dedos de la boca y dirijo mi mano hacia abajo, aún tiene algo más que hacer por mí hoy. Jugueteo con mis dedos en la entrada de mi coño, para que la excitación se eleve exponencialmente, justo antes de meterme el índice y el corazón pegados a la parte de arriba de mi vagina, buscando ese puntito que haga liberarme de toda esta tensión acumulada. Giro mis dedos dentro de mí, para inundarme de placer, a la vez que me aproximo a esa zona de extremo placer. Creo que ya lo tengo. Empiezo a girar el chorro de agua sobre mi clítoris, frotándome con la ducha, mientras empiezo a meter y sacar rítmicamente los dedos acariciándome mi punto G. Ya viene, ya viene…
Mis piernas se cierran, mi espalda se dobla hacia delante y todos los músculos de mi cuerpo se contraen a la vez que mi boca exhala un leve gemido climático. El orgasmo recorre mi cuerpo durante unos segundos que parecen minutos, hasta que al final va desapareciendo a medida que mi espalda vuelve a recostarse dentro de la bañera.
Con los ojos todavía cerrados, oigo que la puerta del baño se abre despacio. Abro los ojos y me incorporo. Desde detrás de la mampara percibo una silueta que se acerca hacia mí.
Abro la mampara y de entre el vaho que inunda la estancia surge una figura…
martes, 2 de septiembre de 2008
Llámale X (VI)
Capítulo 6 - Sacatún que pen que summum que tun
¿Qué me está pasando? Estoy segura de que quiero a Sergio, pero ¿y Luís? ¿Qué siento hacia él?
Mi relación con quien había sido mi mejor amigo desde la infancia, ¿se había ido al garete o había mejorado? Por un lado, sentirme deseada es algo que me encanta, pero por el otro no quiero herir a mi novio. Él no soportaría enterarse de la historia del cine.
¿Y Sofía? ¿Qué iba a pasar con ella? Y si un día me cuenta un detalle íntimo sobre Luís, ¿qué le voy a decir?
El piso de la playa se hacía muy pequeño para mí. Luís ya no era el de antes, sus cachetitos ya no eran inocentes y juguetones. Ahora aprovechaba cualquier momento a solas en la casa para meterme mano sin pudor. Yo me resistía al principio para que desistiera, pero en el fondo me gustaba tenerle cerca. Si nos quedábamos a solas después de comer, no dudaba en acariciarme por todo el cuerpo. Sabía como ponerme a tope. Yo le suplicaba que no lo hiciera, por el bien de todos, pero el riesgo a ser cazados lo hacía todavía más excitante. A él le gustaba jugar… y a mí también.
Luís sabía que me tenía pillada, que tenía que mantener la boca cerrada. Si alguien se enteraba, se fastidiarían las vacaciones, el grupo y toda mi vida. ¿Qué importaba si jugueteábamos a escondidas? Él quería a Sofía, yo a Sergio… Sólo era sexo.
Por suerte el mes llegaba a su fin y mis padres comenzaban las vacaciones, así que tuvimos que volver a Santiago. Los días de desfase habían terminado. ¿O no…?
Con mis padres en Sanxenxo, Mónica y yo nos quedamos solas en nuestra casa y Carlos se dejaba caer por las tardes para ir a la piscina de la urbanización con mi hermana, y solía quedarse a dormir.
Los fines de semana, Mónica trabajaba de azafata de una bebida de ron dominicano en las discotecas de Santiago. Ya sabéis, esas chicas en bikini detrás de un stand repartiendo merchandising, que te dan regalitos cuando te tomas una copa de su marca. Siempre traía llaveros, camisetas, linternas y demás parafernalia publicitaria.
El primer viernes de Agosto ocurrió algo que no olvidaré nunca. Sergio se había ido con sus padres a una regata a Portosín y Mónica tenía que irse a trabajar. Para que no me quedara sola, Carlos se ofreció a pasar la noche en casa.
Carlos era y es muy fuerte, su presencia me tranquilizaba bastante y agradecí que se quedara a dormir, no fuera a ser que esa noche ocurriese algo inesperado. Y ocurrió… vaya si ocurrió…
A eso de las doce de la noche, poco después de que mi hermana se marchase, alguien llamó a la puerta.
- ¡Ya voy yo! -se ofreció
Abrió la puerta y de la oscuridad aparecieron dos siluetas.
- ¡Qué pasa chavalote! -apareció Luís
- ¡Hola! -saludó Sofía
Al parecer, Carlos los había invitado a ver una película con nosotros y, para hacerlo más ameno, Luís se había traído unas botellas de buen vino y una bolsita de maría.
La noche iba bastante bien. Risas, chistes, una copita por aquí, otra copita por allá. Mientras Luís liaba unos porritos, Carlos puso la peli que echaban en Canal+ por el satélite. La verdad es que entre las copas y el ambientillo que ponía la maría, poco caso le hicimos a la tele y seguimos de cháchara recordando hechos de cuando aún estábamos en el Colegio.
Sin darnos cuenta la peli se había terminado y había empezado una porno.
- Jejejeje, ahora empieza lo bueno. -rió Carlos. Luis sonrió.
- Mira que sois salidos… Quita eso, anda. ¿No ves que a Sofía le molesta?
- Por mi no pasa nada, -dijo Sofía dándole un trago a su copa de vino- Vamos a verla un rato, que creo que esta noche nadie nos va a decir nada.
No era la primera vez que veía una peli porno, pero tal y como estaba el ambiente entre Luis y yo no me parecía lo mas apropiado. Fui a la cocina a llamar a Sergio, pero tenía el móvil apagado. Debía de estar durmiendo. Cuando volví al salón estaban los tres recostados en el sofá de tres piezas. En la pantalla, una francesita de unos 18 añitos, rubia y de coletas, estaba siendo follada por su primo, mientras ésta se la chupaba a su novio, cómodamente sentado en un sofá. Desde mi posición en la puerta de la cocina, pude ver como a la chica se le corrían los dos simultáneamente en la cara a la vez que con su lengua acariciaba el glande de uno de los actores.
- Hay que ver cómo la han puesto… -dijo Luis
- Vaya pedazo de puta. -dijo Sofía.
- ¿Qué pasa? ¿Es que Luis nunca se te ha corrido encima? -dijo Carlos.
- …
Sofía no llegó a contestar, porque mientras decían esto, apareció un actor con una polla enorme, realmente grande.
- Eso es una polla, y no lo vuestro -espetó Sofía acalorada por el comentario previo.
- Pues Carlos no tiene nada que envidiarle a ese… -dejó caer Luís.
- ¿Ah sí? -preguntó Sofía, interesándose por el tamaño del miembro de Carlos.
- Hombre, Luís, tampoco es para tanto…
- ¿Cómo que no es para tanto? Anda, enséñasela a las chicas.
- Oye, oye, más despacio. Si quieres ver una polla mira la tele. -dije yo.
- Por mí que no se corte… -dijo Sofía entre risas
- Venga, hombre, sácala, ahora no me dejes quedar mal… -dijo Luis
- Es que... -dijo Carlos, señalándome con la mirada.
- Si es por Marta, créeme que a ella no le importa… -dijo Sofía
Sofía sabía que yo ya le había visto el cipote a Carlos mientras se follaba a Mónica, el día que los cazamos al volver de salir de marcha.
- Serás… A mí me da igual, él verá lo que se hace... -le contesté.
- Bueno, bueno, si me lo pedís así…
Mientras decía esto, Carlos se bajó los vaqueros y los calzoncillos y se sentó sobándose la polla con la mano, para que acabara de ponerse tiesa del todo. La tenía enorme y dura. Más de lo que yo recordaba.
Yo no podía creer lo que allí estaba pasando. El alcohol y la maría no ayudaban precisamente, y la cosa fue a más. Luis se levantó del sofá y sentó a Sofía al lado de Carlos.
- Mírala bien, ¿que decías?
- Si que es grande, si…
- Si quieres puedes tocarla -ofreció Carlos.
- ¿Puedo? -preguntó Sofía a Luis.
Luís, conocedor de todo lo que habíamos hecho en Sanxenxo, miró hacia mí y preguntó:
- ¿Tú qué dices Marta? ¿Le dejo o no?
- Ay, a mí no me preguntes, haced lo que queráis…
La escena me sobrepasaba, por supuesto que quería ver cómo se la tocaba, aquello era morboso, estaban realmente pasados de vueltas y yo estaba caliente de verdad.
Carlos se la estaba sobando ante la atenta mirada de Sofía. Luís se sentó en el sofá pequeño y desabrochándose el pantalón, aceptó:
- Venga, tócasela si quieres.
- Esto no me lo pierdo… -dije yo, sentándome en el reposabrazos del sofá al lado de Carlos.
Sofía estiró la mano y le agarró la polla con suavidad.
- Mmmm… Está dura y caliente -afirmó.
- Muévela un poquito… -pidió Carlos visiblemente excitado.
- Joder, qué listo… -dijo Sofía, mientras empezaba a meneársela despacio.
- Vaya con mi novia -dijo Luis introduciéndose la mano en el pantalón.
Supongo que, conociendo a Luís, aquella mezcla de excitación y celos le puso a mil. Tanto que él también se la sacó y empezó a meneársela allí, delante de todos.
Sofía le miró y no sólo no paró, sino que empezó a masturbar con algo más de intensidad a Carlos sin dejar de mirar cómo Luís se la cascaba. Yo estaba acaloradísima. Se notaba que a Sofía le estaba gustando sentir la enorme polla de Carlos en su mano y ver cómo su novio disfrutaba con la escena.
La mano de Sofía bajaba y subía agarrando las pieles de aquel enorme falo. Carlos cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. Estaba gozando del momento. Yo ya hacía rato que tenía ganas de marcha. Tenía la polla de Carlos totalmente empalmada a medio metro de mí y, detrás de Sofía, a Luís meneándosela mientras nos miraba a los tres.
Volví un instante mi vista hacia la televisión y comprobé que lo que estaba presenciando allí en directo era bastante mejor que aquella película francesa. Ante mi distracción, Sofía me agarró la mano y me la colocó ¡¡¡encima de la polla de Carlos!!!
Un escalofrío recorrió mi espalda
- Marta, ¿a que nunca has tocado una polla como ésta? -preguntó mi amiga.
Estaba bastante excitada, pero aquello sobrepasaba nuevamente los límites, era el novio de mi hermana. Retiré mi mano como si el pene de Carlos quemase.
- ¿Que creéis, que es esto un juguete? -preguntó Carlos sonriendo.
Sofía se la agarró de nuevo y se la empezó a menear otra vez, lentamente.
- Por supuesto que no, estas cosas hay que tratarlas con mimo… -dijo Sofía.
Mientras Luis seguía emocionado viendo toda la escena:
- Anda, Sofía, cáscasela como tú sabes. -ordenó Luis.
- ¿Así, cariño? -dijo Sofía, mientras aceleraba el ritmo de la masturbación.
- Mmm… Sí, así, corazón, como si me lo hicieses a mí.
A Carlos le empezó a brotar un liquidillo transparente de la punta del capullo. Con una mano, Sofía le acariciaba el pecho a Carlos, y con la otra le acariciaba muy lentamente la polla.
Ante la sorpresa de todos, Luis se levanta y se planta delante de mí con la polla tiesa y dice:
- Toma Marta, toca esta si quieres, que no quiero que te aburras.
Yo no daba crédito a lo que ocurría. Mi mejor amiga haciéndole una paja al novio de mi hermana, y su novio me pedía que se la tocara allí delante de ella. La tentación era muy fuerte. Sofía me miró sonriendo, sin dejar de pajear a Carlos.
- Vamos, tócasela, que no muerde… -indicó.
- Es que… Esto me parece muy fuerte…-traté de reprimirme en contra de mi propia voluntad.
- Es que nada. Si él me deja que se la toque a Carlos, yo te dejo que se la toques a él. -contestó Sofía.
Estiré mi mano derecha tímidamente y empecé a masturbarlo despacio mientras él seguía de pie. Luís me tomó del brazo y me sentó junto a él en el otro sofá para que los dos pudiésemos seguir viendo la escena mientras yo se la cascaba. Ni corto ni perezoso, Luís extendió su mano y empezó a acariciarme las tetas por encima de la camiseta. Sofía se dio cuenta de que Luis empezó a sobarme y no dudó en reaccionar ante el atrevimiento de su novio.
- Sigue, Sofía, ¡qué bien lo haces, joder! -exclamó Luís.
- ¿Ah, sí? Pues a ver qué te parece esto…
Sin mediar más palabra, Sofía se agacha y empieza a chuparle la polla a Carlos. Luis miró la escena, como si de una película X se tratase, y me sonrió.
Era muy excitante ver a Sofía chupando ese pollón una y otra vez a escasos metros de su propio novio. Carlos se retorcía de placer en el sofá. Sin comerlo ni beberlo, pasó que le tocaran la polla por simple curiosidad, a que una tía muy atractiva, con su novio presente (con el morbo que eso tiene que dar), se la comiese de una manera espectacular.
Aquello empezó a salirse de madre y Carlos agarró a Sofía por el pelo y empezó a introducirle y a sacarle la mitad de la polla en la boca.
De repente, Luis metió la mano por dentro de mi camiseta y de un tirón me quitó camiseta y sujetador, dejando mis hermosos senos a la vista de todos.
- ¡Mira Carlos, que tetazas tiene tu cuñada! ¿A que son unas tetas de impresión? -gritó Luis.
Mientras lo decía me las amasaba ante la atenta mirada de la otra pareja. El calentón era máximo, tenía los pezones como puntas de lanza. Luis me levantó de mi asiento y comenzó a frotarme el culo con su paquete sin dejar de sobar mis tetazas. Con toda aquella excitación, no noté como echándose hacia delante me desabrochó el pantalón con una sola mano. Paró un instante de sobarme y me lo bajó junto con mis bragas y ¡¡¡empezó a chuparme el culo!!!
Nunca me lo habían hecho, pero si llego a saber lo placentero que es, se lo hubiera pedido a Sergio mucho antes.
El muy cabrón empezó a meterme la lengua en el culo mientras yo me retorcía de placer. Era maravilloso, ver como la polla de Carlos entraba a través de la boca de Sofía y se metía en mi culo en forma de lengua.
Sofía, se giró un poco sin dejar de chupar, me sonrió y me guiñó un ojo. Supe que algo se cocía en su mente calenturienta. Dejó de chupar, se incorporó y se subió la mini falda dejando al aire su coñito afeitado, pues no llevaba ropa interior.
Se sentó encima de Carlos y colocó su verga entre sus piernas, quedando por delante de su coñito. Empezó a mojarle la polla con sus húmedos labios ante la mirada atónita de Luis, que había dejado de chuparme el culo al ver levantarse a su novia e intuir lo que iba a hacer.
- ¿Pero qué haces? ¿Te lo vas a follar?
- Lo siento Luis, pero estoy empapada. Después de tanto chupar, a mi coñito le ha entrado el hambre, y quiero notar esta polla dura dentro de mí…
- Yo, Luis... -musitó Carlos.
- Tú nada… Si mi niña quiere follar, ¡te la follas!
Ante la orden de su amigo, Carlos colocó la polla en la entrada de Sofía, al tiempo que esta se levantaba un poco para que entrase mejor. De un golpe, Sofía se dejó caer lentamente sobre la polla de Carlos ante nuestra atenta mirada. Entró entera, suave como un cuchillo entra en la margarina.
- ¡AHHH! ¡Qué gusto! -gimió Sofía.
- Venga, empieza a moverte, para que estos dos vean como me follas… -imploró Carlos.
Sofía se movía de maravilla, Carlos la sujetaba de los cachetes de su gran culo y la ayudaba a cabalgar sobre su polla. Ella apoyó su cabeza en su pecho y mirando hacia nosotros mientras montaba dijo:
- Poneros a follar, que yo también quiero ver como folla mi novio.
Luis me tumbó sobre el sofá, me abrió de piernas y me colocó la polla en el coño y me preguntó:
- ¿Quieres que te folle?
- Sí, por favor…
- Dímelo más alto, que te oigan Carlos y Sofía
- Sí, fóllame, quiero que Luis me folle. ¡Venga, métemela ya!
- Dios, cómo me ponen esas tetas de puta que tienes…
- ¡Siiiiii, fóllame, fóllame como a una puta! -grité.
Me la metió entera de golpe, pude notar como su capullo tocaba en el fondo. Mi coño empezó a chorrear, y me empezaron a temblar las piernas.
- La muy puta, se va a correr antes que yo… ¿Te vas a correr con sólo metértela? De eso nada, te voy a follar bien follada.
Luís se movía con violencia encima de mí, pero no me hacía daño, al contrario, me producía un enorme placer. Sus huevos rebotaban en mi coño. Aquello me estaba encantando, cuando, de pronto, Carlos empezó a correrse mientras Sofía jadeaba como una loca.
- ¡Me corro, me corro…! -anunció Carlos.
- ¡Yo también, córrete conmigo! -suplicó Sofía.
Luis paró un momento de follarme, los dos miramos. Sofía cabalgaba con brutalidad sobre la polla de Carlos. Tenía que estar haciéndose daño. Sofía cerró las piernas en clara señal de que le sobrevenía el orgasmo. Los dos dejaron de respirar por un instante y Sofía empezó a gemir:
- ¡Sí, échamela toda en el coño!
- Tómala, toda tuya. ¡¡¡AHHH!!!
Se estuvieron corriendo durante 15 segundos por lo menos. Cuando Sofía recuperó las fuerzas, sacó de su entrepierna la polla de Carlos y se acarició el clítoris con su capullo todavía hinchado. Se deslizó hacia el suelo y se sentó a los pies de Carlos. Abrió sus piernas hacia nosotros y empezó a tocarse.
- Ahora te toca a ti Luis. -dijo mientras se acariciaba el clítoris con la punta de sus dedos.
La leche de Carlos brotaba levemente de su coñito a la vez que se tocaba. Luís volvió a empujar dentro de mí. Intenté disfrutarlo, pero sabía que en el fondo se estaba imaginando con Sofía. En cinco o seis acometidas, Luís se tensó y vertió su semen dentro de mí. Ver como Carlos se corría dentro de su novia le había dejado a punto.
- ¡¡¡Sí, me corro en tu coño Marta, me corro!!!
Yo lo agarré por el culo y provoqué que me la clavara hasta el fondo para notar su leche bien adentro. Pude notar perfectamente como se me llenaba el coño de semen.
- ¡¡¡Sí, lléname el coño con tu leche, cabrón!!!
Estaba muy caliente, pero todavía no me había corrido. Luís se salió de dentro de mí y se fue al suelo a besarse con Sofía. Me había dejado completamente calada, el coño me ardía y necesitaba una manguera que apagara mi fuego interior. La leche de Luís se me escurría hacia el culo, pero necesitaba esa polla otra vez dentro. Iba a quedarme con el mayor calentón de mi vida.
Por suerte, la película porno no había terminado, y empecé a masturbarme con la leche todavía dentro de mí. Tenía las tetas duras, me ardían hasta los pezones. Con mi mano no bastaba.
- Mira ésta, -dijo Carlos.- todavía tiene ganas de marcha.
- Es que la he dejado a medias. -dijo Luis.
- Acaba de follártela. -ordenó Carlos.
- ¡¡¡Sí, hombre!!! ¡¡¡Otra vez!!! -dijo Sofía oponiéndose a esa idea.
Parecía que a Sofía se le había bajado el calentón de golpe. Claro, como ella SÍ se había corrido…
- Las novias mandan… -se excusó Luis.- Fóllatela tú…
- ¿Estás loco? ¿Cómo me voy a follar a la hermana de mi novia?
- Pues creo que de la misma forma que te has follado a la mía. Metiéndosela en el coño.
Se estaban rifando quien me iba a follar. Yo seguía masturbándome, intentando correrme. Necesitaba acabar con aquella agonía.
- Venga, fóllatela. ¿No ves que está a puntito? -dijo Sofía riéndose.
- Fóllatela, que tú te la puedes cascar hasta tres veces seguidas. -dijo Luís.
Yo seguía oyendo la discusión, estaba a puntito de correrme. Me metí 3 dedos hasta el fondo del coño.
- ¿No quieres que te folle? - me preguntó Sofía.
- …
Sólo de pensar en aquella polla taladrándome, se me derretía el coño de gusto. Sofía se levantó del suelo y empezó a meneársela otra vez a Carlos, muy lentamente, sólo para provocarme.
- ¿Seguro que no quieres ésta? Está dura y caliente otra vez… -dijo Sofía.
- Chúpasela otra vez Sofía, ya verás como esta putita se dispara. -dijo Luis.
Sofía le empezó a chupar la punta mientras se la seguía meneando. Carlos no veía ya a la hermana de su novia, veía a una putita de 23 años totalmente desnuda, con unas tetas impresionantes, que suplicaba por una polla que terminase con su agonía.
Carlos se levantó y se dirigió hacia mí.
- ¡¡¡Se la va a meter, se la va a meter!!! -chilló Luis.
Carlos se recostó sobre mí, me colocó su polla tiesa justo a la entrada del coño. Me miró fijamente a los ojos, pero no se atrevía.
- ¡¡¡MÉTEMELA!!! -le grité agarrando su duro culo con mis manos.
No era momento para dudar. De un golpe me la metí y creedme que entró hasta el fondo. Se me nubló la vista, perdí hasta el conocimiento del gusto. Había muerto y estaba en el cielo. Aquella polla majestuosa, larga y dura, se movía en mi coño como los ángeles. En pocos segundos me corrí chillando como una loca:
- ¡¡¡SIII, ME CORRO, ME CORRO!!!
Carlos no se había corrido y seguía empujando como un toro. De pronto, me vino otro orgasmo, y otro, y otro.
- ¡¡¡AHHH, AHHH, MÁS!!! -gritaba mientras me corría.
Con el quinto orgasmo, mi coñito dijo basta.
- Para, para, me duele… -supliqué
- Yo aún no me he corrido… -dijo Carlos totalmente excitado.
- ¿Y que quieres que haga? -pregunte sonriendo, pues ya conocía la respuesta.
- Chúpamela, quiero correrme en tu boca. -ordenó.
No lo dudé ni un momento. Con Carlos allí sentado en el sofá, agarré su maravillosa polla, que segundos antes me había brindado cinco orgasmos seguidos y, poniéndome de rodillas en el suelo, me la metí en la boca. Primero chupé con fuerza su gigantesco capullo para luego comenzar a introducirme su miembro muy despacito, hasta que no pude más. Comencé a chupársela despacito, poco a poco, para que disfrutara del momento. Arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo… Carlos empezó a temblar.
Noté en mi mano como el semen subía por dentro de su polla y supe que había llegado el momento de recibir todo su semen en mi boca, así que no dejé de chupársela mientras se corría.
Allí, delante de su mejor amigo y de la novia de éste, dejé que Carlos me llenara la boca con su rica leche. Cuando terminó de correrse le miré a los ojos, sabía que quería algo más. Abrí la boca y jugueteé con mi lengua y aquel delicioso néctar. Carlos sonrió. Yo cerré la boca y me lo tragué todo, en agradecimiento por su polvo, fue sensacional.

